Este artículo es parte de una serie que hizo la Sra. Sharon Hensley sobre nuestras expectativas de que nuestros niños con necesidades especiales sean normales. (Publicado con autorización de la señora. Hensley). Su libro es “Homeschooling Children with Special Needs: Turning Challenges into Opportunities!”
Teniendo expectativas realistas(¿Estamos obsesionados con lo “normal”?)Por: Sharon HensleyAlmaden Valley Christian School(www.avcsbooks.com)
Cuando enseñaba Inglés un año, tuve un encuentro con un padre que me hizo pensar sobre la importancia de ser realistas al mirar a nuestros niños. Había una niña en mi clase que era muy popular y extrovertida. Estaba en el escuadrón de las “cheerleaders” y tenía muchas amistades. Era una buena chica. En mi clase, hacía su trabajo y entregaba sus trabajos a tiempo, pero la clase de Inglés no era su fuerte y hacía un trabajo promedio. Cuando llegó el tiempo de otorgar las notas, sacó una C. Nunca olvidaré mi sorpresa cuando su madre vino rampante a mi clase y me exigió conocer por qué estaba “arruinándole” las oportunidades de su hija de asistir a una universidad dándole una C en mi clase. Cuando traté de explicarle que su hija había hecho un trabajo promedio y que una C no era una nota de fracaso, me gritó que cualquier cosa menor de una A era un fracaso, a como ella lo veía.
Si piensa que esa actitud es rara, no lo es. En mis años de educadora en escuelas privadas, he visto cómo nuestro deseo de excelencia ante el Señor nos ha llevado a expectativas no realistas de que todos tienen que ser sobre el promedio. Me preocupa que este tipo de actitud sea también la que lleva a muchas personas a educar en el hogar a sus hijos quienes tienen problemas de aprendizaje. Con frecuencia hablo con personas, como parte de mi consultoría, que quieren sacar a sus hijos de la escuela por un año, educarlos en el hogar para “ponerse al día” y volverlos a poner en la escuela. Cuando nos detenemos a pensar en esto, es bien irrealista para la mayoría de ellos. El niño promedio tiene la expectativa de ganar un año de conocimiento en un año. ¡Y sin embargo, conozco personas que quieren que un niño con problemas de aprendizaje, quien comúnmente tienen 2 o más grados en rezago y “ponerse al día” en un año! ¡Como menos, puedo predecir que se detestarán mutuamente al final del año y contarán con ansias locas el comienzo de la escuela nuevamente! ¿Por qué tenemos expectativas irrealistas para nuestros niños? ¿Y por qué es tan difícil para nosotros aceptar los problemas de aprendizaje que nuestros niños tienen? Creo una razón primordial es que nuestra sociedad está obsesionada con el sobresalir. No queremos niños promedio, que nos proteja el cielo que tengamos niños con algún impedimento. Y cuando descubrimos que nuestro niño tiene un problema de aprendizaje, desesperadamente tratamos todo lo que llega a nuestras manos para “arreglar” nuestro niño para que sea “normal”. Una de las preguntas más frecuentes que me hacen después de evaluar a un niño es : ¿Qué debemos hacer?, o ¿Cómo podemos arreglar esto? Lo admito, yo también lo hice. Cuando mi hija fue diagnosticada, fui a la búsqueda de una “cura mágica”. Me obsesioné con el descubrimiento de un fármaco, dieta, tratamiento, terapia, puedes nombrarlo, quería que la hiciera normal. Nada era la cura que yo buscaba (aunque hubo cosas que la ayudaron), pero en mi mente, nada menos de “normal” era bueno. Finalmente, un día al sentarme en el piso del baño llorando, le grité a Dios: “¿Porqué habiendo tantos libros e historias sobre milagros, no me das uno a mí? ¿Por qué no merezco un milagro? ¡ERES TAN INJUSTO! Pero el Espíritu Santo trajo a mi mente a Romanos 9, 20… “Y tú, hombre, ¿quién eres para replicar a Dios? ¿Puede la obra reclamar al artesano por qué la hace así?” Me di cuenta que estaba pensando que mi hija era MENOS por que era (es) diferente. Aceptar el hecho de que es autista y que siempre será autista fue un gran paso para mí en aceptarla como ella es – la forma que Dios la hizo. No fue un error, pero Alison. Aceptar a todos nuestros niños como los hizo Dios, así sean, sobresalientes, promedio, con problemas de aprendizaje o con impedimentos más severos nos ayudará a ser más realistas en nuestras expectativas y establecer metas realistas para su educación.
Otra razón, pienso, por la cual queremos tratar y hacer a nuestros niños “normales” es que tendemos de tomar, aunque sea en parte, para nuestra autoestima de los logros de nuestro niños. Cuando tenemos un niño que no “da la medida” en los ojos de la sociedad, es fácil sentirse que NOSOTROS no damos la medida. Esto se complica cuando encontramos profesionales que ven la “norma” como la única meta deseada. Esto añade a los sentimientos de desasosiego a los padres que muchas veces ya hacen lo más que pueden. Porque nuestra sociedad es altamente literata y el conocimiento y la literacia está altamente valuada, es fácil pensar que esas cosas son la única medida para nuestros niños (y por extensión), la nuestra. Por supuesto, algunas debilidades pueden ser reforzadas y hasta remediadas con las terapias apropiadas, y si éste es el caso, entonces esas metas SON realistas, pero muchos problemas de aprendizaje no son “reparables”. No quiere decir que son menos porque no podemos hacer lo imposible.
Creo que hay dos cosas que necesitamos cuando comenzamos a sentir que las dificultades de nuestros niños son un reflejo de nosotros. Primero, necesitamos educarnos a nosotros mismos extensamente sobre el problema de aprendizaje que nuestro niño enfrenta. Necesitamos conocer cuáles son las expectativas realistas para ese niño. Qué parte de sus problemas pueden trabajarse remedialmente, y qué parte necesitamos simplemente aceptar y trabajar con lo mejor que nuestro niño puede hacer en su máximo potencial. Por supuesto, sería más fácil simplemente aceptar con nuestra razón que en nuestro corazón. Puedes tener amigos o hasta familiares que piensan que no estás esforzándote lo suficiente, y que eres muy condescendiente con el pequeño Johnny, o que no disciplinas lo suficiente o correctamente, o… puedo seguir y seguir. Conoces los comentarios o los sentimientos que recibes de la gente. Cuando estoy en una tienda y mi hija le da uno de sus “tantrums” gritando, recibo la mirada de “mala madre” de la gente también (en uno de mis momentos menos caritativos, he pensado tener una T-shirt que diga: “Soy autista: ¿Cuál es tu problema?”, pero sé que no sería muy bonito. Pero, hay esos días…) Sea un abuelo que no puede aceptar que Susie no tendría un problema de aprendizaje si no fuera tan vaga, o personas en el supermercado que necesitan un “curso intensivo” en autismo, la idea es la misma -
cuando dejamos de sentirnos culpables o responsables de las dificultades de nuestros niños, podemos enfrentárnos a ella abiertamente y confiadamente con otras personas. Y pienso que lo positivo, aceptar que las actitudes se desplazan a otras personas y más importante, a nuestros nuestros niños.
En segundo lugar, necesitamos enfocar las fortalezas y habilidades de nuestros niños. Es tan fácil de consumirse y atascarse con las dificultades de nuestros hijos, que tendemos olvidar de que ha cosas que PUEDEN hacer. Ver a nuestros niños más allá de sus dificultades puede ayudarnos a ser realistas en una forma positiva. De nuevo, tenemos que ser cuidadosos en no tener la “norma” como nuestra única medida. Algunas fortalezas son relativas al niño, pero puede no alcanzar la “normalidad”. Eso está BIEN. Si es una fortaleza realitiva, necesitamos reconocerlo y construir sobre ella. Y recordar de construir sobre fortalezas puede hacer que nuestras metas y nuestra enseñanza sea mucha más realista. Por ejemplo, escuchamos mucho sobre cómo la fonética es la única “buena” manera de que un niño aprenda a leer. Sin embargo, si tengo un niño que tiene dificultades en el procesamiento auditivo y quien no está aprendiendo a leer usand la fonética, pero tiene buenas destrezas visuales, sería una tonta no aprovecha esas destrezas visuales para enseñarle a leer de vista “Sight reading”, mientras trabajo en fonética para ayudarle a mejorar sus destrezas auditivas. Y sin embargo, muchísimas veces pensamos que nuestros niños tienen que aprenden de la forma niños “normales” aprenden o si no, hemos fracasado. Viendo las fortalezas de nuestros niños de manera realista puede ayudarnos a usar métodos de enseñanza más apropiados para ese niño, y nos mantiene razonalmente cuerdos en el proceso.
No es fácil tener un niño con problemas de aprendizaje, no importa la severidad. Pero, pienso que si dejamos ir nuestra obsesión de hacer a nuestros niños normales y verlos como las personas únicas y especiales que Dios los creó a ser, mucho de nuestra ansiedad y estrés sobre su enseñanza podrían ser eliminados. No es fácil pensar de esta manera, y hay días que son más difíciles que otros, pero sí, ¡pienso que es realista!