La necesidad de normalidad
Friday, August 24th, 2007No sé si les ha pasado a ustedes, pero hay momentos en mi vida como educadora que quisiera que mi hijo entendiera los conceptos como un chico propio de su edad. Hay muchos momentos en que se me olvida que tiene necesidades especiales, porque para mí él es normal; es mi hijo que Dios me ha prestado para hacer de su vida una buena. Cuando veo a alguien que duda de lo que hago o le trata de hacer una prueba a ver si sabe, mi sistema interno se vuelve como loco, pues veo que mucha gente ve que el aprendizaje tiene que ser al ritmo de la escuela, no al ritmo del niño.
Les doy un ejemplo. Hace un tiempo atrás, en un foro que participo desde su fundación, traje el concepto de la aceptación de nuestros niños, muy parecido a un post que hice en este blog hace un tiempo atrás. Una mamá reaccionó y mencionó que aunque había buscado un sinnúmero de ayudas para su hijo, no había llegado a términos de que éste no era "normal". Eso me produjo cierta tristeza y mencioné que la aceptación era vital para la rehabilitación de su condición. Muchas personas quedaron inquietas con mi contestación y decidí moderar mis palabras desde entonces.
Recientemente, estaba colaborando en un proyecto con una persona muy cercana a mí y a mis niños. Decidí, para no perder tiempo, traer tareas preparadas para mi hijo de español, ciencias y matemáticas. Esa persona le realizó una prueba sorpresa a mi hijo, el cual obviamente no está acostumbrado y aunque se defendió bastante bien, fue claro que lo tomó fuera de base y se tardó en reaccionar. Luego de contestar, esta persona le dijo que tenía que practicar, porque la próxima vez que lo vea le volverá a preguntar. Quizás otros padres se quedarían orgullosos de que contestara sus preguntas; sinceramente a mí me incomodó. Me incomodó porque lo vi como una evaluación a lo que hago, a si cumplo con los requerimientos de lo que la gente entiende que debe aprender mi hijo. Sé que no lo hizo intencionalmente, pues como les dije, es una persona muy cercana a mí, pero me puso a la defensiva.
Lamentablemente, esa necesidad de buscar que nuestros niños sean normales es lo que nos lleva a forzarlos a ser quienes no son, a tener expectativas muy irrealistas y a su vez, tener grandes decepciones de sus logros. No me mal interpreten, estoy de acuerdo a que debemos tener expectativas para nuestros niños, pero sin perder de perspectiva de lo que son. Hay niños con impedimentos leves o transitorios y hasta moderados, que con terapia, tolerancia y modificación en el estilo de aprender llevarán una vida "normal", pero hay muchísimos que aún con eso y todo el amor y el apoyo de la familia no lo lograrán. Eso no quiere decir que no aprenderán, que no sentirán, que no amarán... sino que lo harán dentro de sus limitaciones, de sus realidades, desde sus puntos de vida. ¿Estamos listos para aceptar a nuestro niños en SU NORMALIDAD?


